¿Cómo afecta el verano a la salud bucal y periodontal?

23 de Junio de 2017

A continuación os dejamos algunos consejos de la Sociedad Española de Periodoncia y Osteointegración (SEPA), para el cuidado de la salud dental ... También en Verano

La llegada del período vacacional no tiene por qué significar un cambio en nuestra salud bucal y periodontal. Sin embargo, en nuestra experiencia, observamos con frecuencia que a la vuelta de las vacaciones nuestros pacientes han empeorado su higiene dental con la consiguiente aparición de inflamación en las encías, la recaída en su problema periodontal, así como otros trastornos bucodentales. 



Esto suele estar relacionado con el cambio de hábitos en el verano debido a la relajación de la rutina diaria, a los viajes, al mayor número de comidas fuera de casa o entre horas etc. Tener en cuenta una serie de recomendaciones básicas nos ayudará a llegar al final del verano con una dentición en unas buenas condiciones. 

Aumento de la placa bacteriana 

Durante el verano puede aumentar el riesgo de acumulación de placa bacteriana y un empeoramiento en la salud gingival, al disminuir la frecuencia del cepillado o bien porque este no se realiza de la manera habitual. Aunque no se tenga la posibilidad de cepillarse después de cada comida, el cepillado de la noche es algo imprescindible, así como el cepillado después del desayuno, pudiendo ser más laxo en cuanto la higiene bucal a lo largo del día. Por esto mismo, el cepillado antes de acostarse debería realizarse de la manera más exhaustiva posible: durante 2 minutos y siempre acompañado de limpieza interdental. 

Más halitosis 

Pero además, si a este problema de falta de higiene bucal durante las vacaciones se añade un incremento en la ingesta de bebidas alcohólicas y/o del consumo de tabaco, probablemente junto a los problemas periodontales va a aparecer o a empeorar la halitosis. Por supuesto, para evitar el mal aliento, además de mantener una buena higiene oral, es muy importante una ingesta frecuente de agua que ayude a mantener el flujo de saliva y la hidratación de la mucosa oral. 

Hipersensibilidad dental 

Otro problema frecuente es la aparición o el empeoramiento de la sensibilidad dental. Con la llegada del verano aumenta considerablemente el consumo de alimentos y bebidas frías. Este cambio de hábitos puede tener repercusiones en nuestra boca, existan o no problemas previos de este tipo. La consecuencia es la aparición de esa sensación molesta o incluso dolorosa, intensa y breve que aparece tras la toma de estos productos; sensación que se conoce profesionalmente con el nombre de hipersensibilidad dentinaria. 

La aparición de este fenómeno está relacionado con que muchas de las comidas y bebidas que se consumen más abundantemente en verano suelen tener un PH ácido. En la mayoría de los casos, cuando el consumo de zumos, refrescos de cola, vino blanco, bebidas isotónicas o energéticas, cerveza o el gazpacho por poner unos ejemplos, se combina con un cepillado incorrecto (ya sea con un cepillo duro o con excesiva fuerza), se desmineralizan y se desgastan los cuellos de los dientes con lo que se expone la dentina (tejido del diente que en condiciones normales está cubierto por el esmalte), lo cual favorece la aparición de esta sensibilidad dental. 

Curiosamente, la toma de ácidos no es dolorosa por sí misma por lo que el paciente los sigue consumiendo. Esto, junto la persistencia de un cepillado “más agresivo” (por ejemplo, para compensar la falta de higiene durante el día), hace que este proceso se perpetúe: el paciente lo único que siente es la molestia que le producen los alimentos fríos y reacciona evitándolos, pero solo esto no resuelve el problema.  Seguir leyendo

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